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El Interruptor del Talento

La lección del Mundial para RRHH sobre liderazgo (III): el vestuario

Minuto final del partido entre Noruega e Inglaterra. Noruega busca el empate para seguir soñando.

La lección del Mundial para RRHH sobre liderazgo (III): el vestuario

Alexander Sørloth recibe el balón con espacio para avanzar hacia la portería.

Haaland aparece completamente solo a su derecha. Durante un instante, parece que el pase es la opción más clara, ya que Haaland está en una posición que muchos interpretaron como una oportunidad clara de gol.

Sørloth decide finalizar la jugada, dispara y el balón no entra. Pocos segundos después, el árbitro señala el final del partido y Noruega queda eliminada.

La jugada recorre las redes sociales en cuestión de minutos y no es por el fallo. La conversación gira alrededor de otra pregunta.

¿Por qué no pasó el balón?

Algunas personas estaban convencidas de que había querido resolver la jugada él solo.

Otras defendían que el pase ya no era posible y que la decisión tenía sentido en una acción que duró apenas unos segundos.

Resulta difícil saber qué ocurrió realmente en la cabeza del jugador.

Lo que sí sabemos es que aquella jugada abrió un debate que va mucho más allá del fútbol.

Un debate sobre cómo tomamos decisiones cuando el éxito individual y el éxito colectivo parecen competir entre sí.

La jugada duró apenas unos segundos. Resulta difícil pensar que una decisión como esa empiece realmente cuando un jugador recibe el balón.

Lo que ocurre en un momento de máxima presión suele ser el reflejo de muchas otras cosas que han sucedido antes. La confianza entre los compañeros, la forma en la que un equipo entiende el éxito o el lugar que ocupa cada persona dentro del grupo no se construyen durante un partido. Se construyen mucho antes.

La psicología lleva décadas estudiando cómo la identidad compartida transforma la forma en la que las personas se relacionan y toman decisiones. Cuando alguien deja de sentirse únicamente un individuo y empieza a sentirse parte de un grupo, también cambia la manera en la que interpreta lo que ocurre a su alrededor.

Por eso resulta tan difícil construir una verdadera mentalidad de equipo. No depende únicamente del talento, ni de los objetivos, ni siquiera de la motivación. Depende de conseguir que las personas lleguen a sentir que el éxito del grupo también es su propio éxito.

Algunas decisiones que parecen improvisadas empiezan, en realidad, mucho antes de que el balón eche a rodar.

Igual que un equipo no gana un Mundial por una sola jugada, un líder tampoco se construye a partir de una sola lección. Es la suma de todas ellas la que termina marcando la diferencia.

Esa fue precisamente la idea que dio origen a Road to 2026: Liderazgo para ganar en equipo, un programa integral inspirado en las lecciones que deja el Mundial de fútbol.

A través de siete talleres trabajamos los retos que más condicionan hoy el liderazgo dentro de las organizaciones: gestionar el talento, adaptarse al cambio, fortalecer la comunicación, tomar mejores decisiones bajo presión, construir equipos de alto rendimiento, desarrollar el potencial de las personas y mejorar la capacidad de análisis.

→ Si te interesa conocer más sobre Road to 2026 y descubrir cómo trasladamos estas siete lecciones al desarrollo de líderes y equipos dentro de las organizaciones, estaremos encantados de contártelo.

— Berta

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