En RRHH no es difícil salir de la oficina. Lo difícil es que la oficina salga de ti.

Soy Nara, la mascota de los profesionales de Recursos Humanos.
Hace casi cien años, una psicóloga llamada Bluma Zeigarnik observó algo curioso en un restaurante: los camareros recordaban con precisión los pedidos que aún no habían servido. Sin embargo, poco después de llevarlos a la mesa, apenas podían recordar qué había pedido cada cliente.
Aquella observación dio lugar a uno de los fenómenos más conocidos de la psicología: nuestro cerebro tiende a mantener activas las tareas y las conversaciones que siente que todavía no han terminado.
Mientras leía sobre ello, no podía dejar de pensar en quienes trabajáis en Recursos Humanos.
Porque muchas veces no os lleváis trabajo a casa. Os lleváis conversaciones, personas, decisiones que siguen abiertas en vuestra cabeza mucho después de haber terminado la jornada.
Y, casi sin daros cuenta, una parte del trabajo sigue acompañándoos cuando ya debería haber dado paso a vuestra vida personal.
Por eso, esta semana quiero compartir contigo tres skills que pueden ayudarte a cerrar mentalmente la jornada y dejar el trabajo en el trabajo cuando ya estás en casa.
Skill 1
Cómo enseñarle a tu cerebro que la jornada ha terminado
Nuestro cerebro no entiende de horarios. Entiende de cierres.
Cuando siente que una conversación, un problema o una decisión siguen abiertos, continúa dedicándoles atención, aunque ya no estés trabajando. Es una forma de intentar prepararse para lo que viene, pero muchas veces consigue justo lo contrario: prolongar el desgaste.
Por eso, antes de terminar la jornada, dedica unos minutos a escribir aquello que sigue pendiente. No para resolverlo en ese momento, sino para dejar una señal clara de que volverás a ello cuando corresponda.
A veces, el cerebro no necesita una solución inmediata. Solo necesita la certeza de que no tendrá que seguir recordándotelo constantemente.
Skill 2
Cómo volver a ser persona antes que profesional
Quienes trabajáis en Recursos Humanos pasáis gran parte del día acompañando a otras personas. Escucháis preocupaciones, buscáis soluciones y sostenéis conversaciones que, en muchos casos, tienen una carga emocional importante.
Con el tiempo, es fácil que ese papel termine ocupando más espacio del que debería y que, sin darte cuenta, sigas respondiendo al mundo desde tu rol profesional, incluso cuando la jornada ya ha terminado.
Crear un pequeño ritual de transición puede ayudar mucho. Un paseo antes de entrar en casa, escuchar música durante el trayecto o, simplemente, dedicar unos minutos a hacer algo que te conecte contigo. No cambia lo que ha ocurrido durante el día, pero sí ayuda al cerebro a entender que ahora empieza otro momento y que también merece la pena estar presente en él.
Skill 3
Cómo llegar a casa sin seguir resolviendo el trabajo en tu cabeza
El cerebro tiene una tendencia natural a buscar soluciones cuando percibe un problema. Por eso, muchas veces las conversaciones más difíciles vuelven precisamente cuando ya estás en casa, conduciendo o intentando descansar.
Sin embargo, pensar más tiempo no siempre significa pensar mejor. Cuando la mente está cansada, suele repetir las mismas ideas una y otra vez, sin encontrar respuestas diferentes.
En esos momentos, puede ser más útil hacerte una pregunta sencilla: «¿Hay algo que realmente pueda hacer hoy con esto?». Si la respuesta es no, darle más vueltas difícilmente cambiará la situación.
Descansar también forma parte del trabajo. Porque muchas de las mejores decisiones no aparecen mientras seguimos pensando, sino cuando damos al cerebro el espacio que necesita para recuperar la claridad.
Trabajar estas habilidades no consiste en añadir más tareas a tu día. Consiste en darle al cerebro las señales que necesita para cambiar de contexto cuando la jornada termina.
Son pequeños gestos que apenas requieren unos minutos, pero que pueden marcar una gran diferencia en la forma en que terminas el día y en cómo vuelves a empezar el siguiente.
Esa es también la filosofía con la que diseñamos las experiencias formativas de Imantia.
A través de nuestra metodología Humántica®, trabajamos el equilibrio entre cuerpo, mente y emoción para ayudar a las personas a acceder a lo mejor de sí mismas cuando más lo necesitan. Porque el talento no depende solo de lo que una persona sabe. También depende de su capacidad para mantener la claridad, gestionar la presión y responder con criterio, incluso en contextos de incertidumbre.
Al final, muchas veces no hacen falta grandes cambios. Basta con darle al cerebro las herramientas adecuadas para que pueda hacer aquello para lo que ya está preparado.
Si te gustaría explorar este enfoque con tu equipo, Berta estará encantada de escucharte y ayudarte a encontrar la experiencia formativa que mejor encaje con vuestra organización.
Hasta la próxima.
— Nara
